Asphyxia

Asfixia lo que puede llegar a pesar
el yugo de un pasado ajeno,
tuyo y de otro y de otro más.

Se agita una aorta deshidratada en la mano

queriendo regresar al pecho
pero
sabiendo que ha salido para no volver.

Se desencajan los pernos
en las rodillas
despellejadas de sangrar contra el cemento
a gatas a oscuras a tientas
en busca de salidas
que no existen.

Se deshilacha cada centímetro cúbico de aliento
entre tu boca y la mía
y me ahogo
recordando tus recuerdos,
reviviendo tus momentos,
que jamás han sido míos
y por alguna razón
me arañan con fuerza las mejillas
cada vez que los miro.

Y así acabo como un Cristo cubista,

con cuerpo y cara deshechos en perspectivas,

la aorta ahogada y estéril

y las rodillas,

como ya decía,

vendimiadas por el pavimento.

Laira Valdi

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