E26

Luchar a manos cerradas contra un cuerpo

muerto.

Coser agujas en la tráquea para

paliar el acto del

cerebro.

Obviar el reflejo del padre

desollado por sus cuervos.
Ser el saco que permanece inmóvil 

con la mente volando lejos

con la luz chocando en cada espejo

ensangrentando las manos

en cada tentativa de vida.
No poder dar un paso en firme

asumir la horca 

como única vía posible.
Una corbata floja

dejando la marca del degüello.
La sonata del frío acero 

del adiós 

del cadáver desenterrado 

aún con la vida al cuello,

de los coches y del golpe del cemento.

De que está.

De que nunca se ha ido.
De que la vida sigue

mientras nosotros

nos pudrimos.

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