Cuando una puerta se cierra…

      Sangras
               por
      la
               nariz.

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#DIQUES#

Tengo mil reproches que podría lanzarte.
Pero
no soy tan valiente
como tú
cuando calzas la pluma.

Tengo mil reproches que
quisiera gritarte.
Pero
no soy capaz
como tú
de soplar
contra mis diques de papel
rajarme las venas
sobre fondo muerto de piel
y pintar cuadros
con las penas.

Entré por la puerta grande
en tu vida
y salí al tiempo de ilusiones vacías
                            unicelulares, protozoicas y monológicas
humillada, triste, vendida:
les hablabas a los demás
de ella
mientras yo
tenía la estúpida esperanza
de hacerte mella
de convencerte de lo bueno de tu negrura
de hacer añicos las miserias
de una jodida vez por todas.

Pero no.
Tienes mil altares
que no pueden ceder a modas.
No eres tan valiente
como yo
de callar la voces del pasado
cerrar de un portazo
y no reírte como hasta ahora.

Meses
miles de minutos
depositando germen
en mí.

Días
apenas semanas
en darte cuenta
de lo triste que eres sin ella.
                             -OH, POBRE-.

Pobre fantoche.
Pobre jodido y triste fantoche.
Perdedor
fantástico fantasma
el que suscribe esta carta.

No puedo reprocharte nada.
Por mucho que quiera
no
     puedo
                 reprocharte
                                       NADA.

La única culpa es MÍA
por creer
ilusamente
en tus diques de papel.

Laira Valdi